Sonia Wilt del Villar | Usemos las RABIA para conocernos mejor (4)
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Usemos las RABIA para conocernos mejor (4)

Y para no negar ni ignorar esta potente y relevante emoción, podemos hacernos las siguientes preguntas y continuar los siguientes comienzos de frase:

  • Me enfurecen las personas que…
  • Me enfurezco cuando…
  • ¿Por qué rechazo…?
  • ¿Qué es lo que temo cuando las personas se comportan de esa manera o suceden esas cosas?

Con estas preguntas y cuestionamientos aprenderemos a conocer mejor nuestros sentimientos y los miedos y temores que se ocultan en ellos.

¿Qué puede provocarnos sentir rabia/ira y ponernos furiosos?

  • En ocasiones, cuando no se cumplen las expectativas que tenemos con respecto a otras personas o a nosotros mismos;
  • También cuando no nos dan lo que necesitamos o algo no sale como quisiéramos;
  • Si nos tratan injustamente o así lo sentimos;
  • Cuando nos agreden;
  • Si nos sentimos humillados, impotentes, heridos,…
  • Si nos sentimos rechazados y nos abandonan.

Con el fin de relacionarnos y familiarizarnos con esta emoción, podemos seguir haciéndonos preguntas:

  • ¿Cuándo fue la última vez que me puse verdaderamente furioso/a?
  • Exactamente, ¿qué ocurrió?
  • ¿Para qué me puse furioso/a?
  • ¿Estuvo implicada alguna persona? Y si fue así, ¿quién?
  • ¿Cómo me sentía?
  • ¿Cómo me relacioné con ese sentimiento de ira?

Todo parece ir bien… aunque últimamente noto cierto desánimo, cierto descontento, algo de irritabilidad… son sensaciones vagas, imprecisas,…” Es posible que todos hayamos pasado por estas sensaciones en algún momento de nuestra vida. De pronto, aspectos de las personas con las que interaccionamos (nuestra pareja, nuestro jefe/a, nuestros padres) empiezan a resultarnos molestos, comienzan a “crisparnos los nervios”. Algunas actividades dejan de satisfacernos. Ante cualquier contratiempo, por nimio que parezca, saltamos como un resorte. Nos vemos involucrados en más discusiones que habitualmente. Parece que ha llegado el momento de recapacitar, retirarnos de escena y tratar de descubrir qué puede estar ocurriendo en nuestro interior. Relajadamente pasamos a preguntarnos:

  • ¿Qué me ha molestado? ¿Qué ha dejado de gustarme?
  • ¿Ha cruzado alguien mis límites?
  • ¿Alguien me ha ofendido, ignorado o excluido?
  • ¿Echo de menos algo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo y que he ido posponiendo?
  • ¿Hay algo o alguien que sea demasiado para mí?
  • ¿Me siento desbordada/o? ¿He abusado de mi fuerza?
  • ¿Me siento cohibido/a y tengo la sensación de estar bloqueada/o?
  • ¿Hay un conflicto sin resolver con alguien y no me lo quito de la cabeza?
  • ¿Qué otros motivos puede haber para sentirme tan irritada/o?

En estos momentos sería importante preguntarse qué sería bueno en nuestra situación actual y qué es lo que realmente necesitamos.

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